El inicio de 2026 marca un ajuste relevante en la forma en que se gestiona el acceso al Canal de Panamá. La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) puso en marcha LoTSA 2.0, una versión ampliada de su programa de asignación de cupos a largo plazo, que introduce una lógica distinta de planificación para el tránsito por el canal.

El nuevo esquema organiza la asignación de cupos en ciclos semestrales, siendo el primero válido para tránsitos entre el 4 de enero y el 4 de julio de 2026. A diferencia de mecanismos más reactivos, LoTSA 2.0 busca alinear el acceso al canal con horizontes de planificación más largos, en línea con cómo hoy se estructuran servicios, despliegue de flota y compromisos comerciales.

Desde la perspectiva de la ACP, esta actualización responde a un entorno operativo más exigente y volátil. La demanda por tránsito es menos predecible, los costos de desalineación son más altos y la gestión de corto plazo dejó de ofrecer la certidumbre que requieren las cadenas logísticas actuales. LoTSA 2.0 formaliza, así, un enfoque donde la previsibilidad se construye con anticipación y no se deja al ajuste de último momento.

El cambio no es menor. Asegurar el tránsito por el canal pasa a depender menos de la coyuntura inmediata y más de la capacidad de comprometer planificación en ventanas definidas. Para las navieras, esto implica ordenar servicios y capacidad con mayor anticipación. Para los cargadores, introduce una nueva variable estratégica: el acceso al canal se gestiona como parte del diseño logístico, no como un paso automático.

En rutas donde Panamá actúa como nodo clave —especialmente en flujos entre Asia, la costa este de Estados Unidos y América Latina— esta lógica impacta la construcción de itinerarios, la coordinación de transbordos y la gestión de inventarios. La planificación se vuelve más estructurada y deja menos espacio para la improvisación.

Para países como Ecuador, el mensaje es claro. El Canal de Panamá sigue siendo una ruta central, pero su uso efectivo en 2026 estará cada vez más ligado a anticipación, visibilidad y disciplina operativa. Evaluar con tiempo, asegurar cupos y ajustar compromisos se vuelve parte del trabajo logístico regular.

LoTSA 2.0 no introduce una disrupción abrupta, pero sí consolida un cambio de fondo. En 2026, cruzar el Canal de Panamá sigue siendo posible, pero ya no se asume. Se planifica.

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