Un exportador ecuatoriano que opera con todos los protocolos en regla, con certificaciones vigentes y con una cadena de custodia documentada, puede recibir una notificación desde Rotterdam o Amberes informando que su contenedor fue retenido. No porque haya hecho algo mal, sino porque salió de Ecuador. Ese es el problema central que la contaminación de carga plantea en 2026: el riesgo no lo genera solo quien tiene responsabilidad directa. Lo genera el ecosistema logístico en el que opera, y ese ecosistema empieza mucho antes del puerto. 

La policía ecuatoriana estima que alrededor del 70% de la cocaína de contrabando en carga de exportación se introduce en las fincas o durante el transporte de los contenedores hacia los puertos. Un estudio contratado por la Comisión Europea determinó que el 68% de la contaminación por cocaína que sale de los puertos de Guayaquil y Machala se oculta dentro de los propios productos de exportación, siendo el banano y los productos agrícolas el vehículo principal. La implicación para cualquier CEO exportador es directa: la responsabilidad legal y reputacional de la cadena de custodia no empieza en el muelle de zarpe. Se arraiga desde la línea de empaque, desde el patio de la finca, desde el primer camión que sale con carga hacia el puerto. 

En 2025, la Policía Nacional ejecutó 8.876 operativos antidrogas e incautó más de 211.000 kilogramos de sustancias controladas a nivel nacional, de las cuales 96 toneladas fueron interceptadas de forma específica en las terminales portuarias de oringen antess del zarpe. Ecuador se mantiene entre los tres países con mayores volúmenes de incautación de cocaína a nivel global, según la UNODC, lo que refleja una capacidad operativa real en puertos locales. Lo que ese esfuerzo no elimina es el riesgo residual: la droga que se escapa genera alertas poszarpe mientras el barco ya navega, y esas alertas llegan a Rotterdam o Amberes con el contenedor en el agua. Para el exportador cuya carga viaja en ese buque, la diferencia entre una incautación en origen y una alerta en tránsito no cambia el resultado: su contenedor queda bajo sospecha en el puerto de destino. 

La redistribución del narcotráfico entre terminales portuarias no es casual: sigue los movimientos de las navieras. Cuando Maersk trasladó sus operaciones de Contecon a DP World Posorja y MSC se mudó a Naportec, los intentos de contaminación migraron con los volúmenes de carga. Para una empresa exportadora, eso significa que el perfil de riesgo de su contenedor no es estático: depende de qué exporta, qué transportista contrata, por qué terminal sale y en qué naviera viaja. Una empresa que no monitorea esos cambios opera sin visibilidad real sobre su exposición, aunque crea que la tiene. 

Hay empresas exportadoras que han desaparecido del mercado no por complicidad, sino por la incapacidad de soportar los costos legales, la pérdida de cupos navieros y el daño de marca que provoca un solo hallazgo en puertos de destino. El costo del escaneo obligatorio ya representa un impacto de decenas de millones de dólares anuales para el sector exportador, en mercados donde la seguridad portuaria es un bien público asumido por el Estado, lo que coloca a la oferta exportable ecuatoriana en desventaja competitiva directa. 

Para un CEO exportador, el objetivo ya no es demostrar que su empresa es honesta. Es garantizar que puede probarlo documentalmente en menos de 24 horas ante un requerimiento en un puerto de destino. Las certificaciones BASC y OEA no son un activo comercial de percha: son el argumento operativo disponible cuando un inspector retiene un contenedor o cuando un comprador europeo revisa el perfil de riesgo de sus proveedores por país de origen. Documentación fotográfica del proceso de consolidación y sellado, registros de cadena de custodia desde la finca o la planta, trazabilidad de quién tuvo acceso al contenedor en cada punto de la ruta: ese conjunto de evidencia no se construye cuando llega la inspección. Se construye antes, como protocolo permanente. Una empresa que no lo tiene organizado negocia en desventaja, independientemente de si su carga está limpia.

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *